Extremistas

Documentos hallados en cuevas de la cadena montañosa de El Ambato y desclasificados hace unos pocos meses, daban cuenta de la presencia de campamentos Talibanes en la Provincia de Catamarca. La traducción de algunos de esos documentos se agregan a continuación. Hacer uso discrecional.

arab old3Nota Arabe

 

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Casa de Piedra – Catamarca, 20 de Junio de 2011

Coronel Abdel Samad

Nimruz – Afganistán

Le escribo para brindarle un panorama de la situación en que se encuentra nuestro grupo de Al-qaeda en Argentina, Sudamérica.

El lugar que elegimos para nuestras actividades se llama Casa de Piedra y está ubicado en la provincia de Catamarca. Es de una topología similar a nuestros campos de Afganistán: un lugar recluso y sin demasiados habitantes, características necesarias para desarrollar las actividades de nuestro campo de adiestramiento y comando de operaciones de la zona sud.

Con el patriarca Laden muerto la mitad de nuestros reclutas desaparecieron. Su fallecimiento fue una catástrofe a gran escala. Devastador.

Nuestros hombres de Latinoamérica han abrazado nuestra religión y nuestra causa pero debo admitir estimado Coronel que no lo han hecho con un convencimiento firme, más bien creen a su manera. Muestra de ello es que pretenden rezar de parados, no quieren siquiera inclinarse hacia La Meca. ¿No entiendo cuál puede ser la incomodidad? Al final los dejamos rezar a su gusto, pero si tan solo se sacaran las manos de los bolsillos mientras lo hacen. Son unos maleducados.

Por otro lado encontramos en los lugareños una asombrosa facilidad a la hora de aceptar nuestros dogmas religiosos, más que nada en lo referido al rol de la mujer. Ya hemos apedreado a varias traidoras, casi todas esposas o exesposas de ellos. Ninguno opuso resistencia a la hora de juzgarlas, en realidad pasaba todo lo contrario. La verdad que son de naturaleza extraña estos latinoamericanos.

En el entrenamiento son perezosos, evaden el esfuerzo físico a cualquier costo. Son por naturaleza cleptómanos pero mantienen siempre el sentido del humor. No logramos que comieran el corazón de un enemigo pero nos enseñaron una variante interesante, que es ponerlo sobre una serie de gruesos alambres a los que llaman “parrilla” y al calor de unos troncos ya extintos los cocinan. Debo admitir Coronel que es sabroso.

Nuestros fondos se hicieron escasos debido a los pagos de dinero que semanalmente debíamos realizar a la autoridad gubernamental de Casa de Piedra en concepto de soborno. Para sortear este gasto innecesario, volamos el ayuntamiento local. A pesar de haber destruido el edificio por completo, no hubo bajas entre los funcionarios, solo un perro resulto víctima involuntaria de nuestra ofensiva. Inexplicable.

Luego de este intento fallido supimos que estábamos frente a grandes estrategas, así que decidimos pagar regularmente lo que nos pedían y lamentablemente ocurrió lo que tanto temíamos, nuestras arcas desfallecieron por completo. El contador Adham Aiab, encargado de las finanzas de la misión, nos propuso una idea brillante: ingresar al mercado de las películas pornográficas. Seguimos su consejo y  nuestras arcas rebosaron de dinero fresco nuevamente. Los saudíes se habían perdido la oportunidad de acompañarnos y cuando se enteraron de este nuevo emprendimiento exitoso quisieron una parte de la torta. ¡Shufitizi!

Nuestras películas eran de carácter amateur pero con hilos argumentales intrincadísimos. El número de reclutas Argentinos aumento exponencialmente al enterarse de nuestros trabajos para la industria del entretenimiento adulto. La mayoría no daba con la talla requerida por normas de la industria, pero se ofrecían a misiones suicidas con la sola esperanza de salir en una de nuestras producciones. Concluimos que las actrices Suecas generaban tanta demostración de valor y osadía. Eran mujeres extremadamente bellas que trabajaban por sumas de dinero exorbitantes.

Los ambientalistas no nos dejaban desarrollar nuestras actividades en paz. Llegaron a nuestro predio a hacer una manifestación con pancartas y banderas. Denunciaban que nuestros campos de adiestramiento causaban polución. En realidad era solo la polvareda que levantaban las alpargatas de los reclutas. Los hemos ajusticiado y enterramos sus cuerpos en unas salinas que están próximas. Nadie ha reclamado por ellos.

Nuestros talibanes Catamarqueños no aprenden bien el Inglés con lo cual no podremos introducirlos en lo Estados Unidos, además tienen pánico de volar. Por este motivo hemos intentado buscar objetivos más cercanos, en la región sud. Pero encontramos un problema idiomático más,  al parecer por no emplear correctamente el castellano. Cuando hablamos de objetivos “políticos”, ellos proponen casas de familias, que en general son de su familia “política”. Aparentemente hay un grave error semántico. Sin embargo ellos defienden sus propuestas con una obstinación inusitada.

No hemos conseguido aviones para nuestras misiones. Tampoco autos. Tenemos bicicletas y burros con cargas explosivas. Ambos vehículos son bastante riesgosos a la hora de llegar a tiempo con la detonación. En el caso de las Bicicletas, es casi imposible disimular los explosivos y en el caso de los burros, no podemos lograr que se traguen las garrafas.

Una mañana entró en nuestras instalaciones un automóvil Peugeot 306 verde con tres masculinos en su interior. Estaban muy ebrios. Querían chalecos explosivos en el acto. Ahí nos dimos cuenta que nuestra organización era muy conocida en el pueblo y temimos por represalias americanas.

Un día baleamos a un hombre de aspecto anglosajón. Mientras agonizaba en el piso nos dijo “loco, ¿yo vine de onda y me disparas? que loco, morirme así loco, no me lo hubiera imaginado, que locura”. Por otros paisanos supimos de quién se trataba.  Por estas regiones se los conoce como “rosarinos”.

Nuestros muyahidines de medio oriente son bravos, feroces, decididos. Nuestra célula argentina es un tanto más vaga. Sus tiempos son otros, no los de Alá. Según nuestras proyecciones,  tardaríamos unos 30 años en programarlos para que se inmolen con una bomba, además la edad promedio en que los reclutamos es de 40 años, todo esto hace que nuestras misiones suicidas peligren. Para cuando tengan que colocarse un chaleco con Trotyl, la artrosis y el reuma no les permitirán tener la agilidad necesaria para eludir los malditos perros detectores de explosivos.

Por esta causa, intentamos conseguir adeptos entre la juventud, así que nos infiltramos en una Boîte de la capital llamada La Casona que está a unos 140 kilómetros de distancia. Con nuestro reclutador instalado como barman pudimos enrolar a varios jóvenes, pero la característica predomínate en ellos era su alto nivel de autodestrucción. Ud. pensará estimado Coronel Samad que eso que yo llamo defecto es una ventaja para nuestros intereses, pero lamentablemente no es así. Sus altas ingestas alcohólicas los convertían en “detonadores precoces”. Termino que hemos acuñado para encuadrar sus ganas de terminar una noche de libertinaje con una detonación.

Nuestro psiquiatra descubrió que nuestros talibanes latinos son amantes de la adrenalina extrema. Gustan de salir con travestis de día, ingieren cantidades intolerables de alcohol y disfrutan el andar en sus pequeñas motos en una rueda. Intoxicados, gritan frente a las comisarías e iglesias “Viva Perón”, mensaje en código que nuestro grupo decriptador de Shanghái tradujo como “Muerte al Sultán Danzarín Capitalista”

También les gusta correr detrás de una bola de cuero a la que llaman “fútbol”. Juegan poco más de una hora y luego regresan a la ingesta alcohólica. Gracias a Alá que en nuestras naciones este juego cavernícola no se ha popularizado.

Como nuestro equipo médico lo anticipara, el alcoholismo se transformó en el principal problema entre nuestros soldados. Decidimos quitarles esa adicción dándoles opio, que conseguimos fácilmente en nuestras plantaciones de Afganistán. ¡Grueso error! Muchos volaban sus cargas explosivas durante las practicas, al grito de “que se cague la bruja”. Los devolvimos a la bebida.

Es recurrente la consulta de un tal “aguinaldo”. Quieren que los pongamos en “planta permanente”. La verdad que no sabemos de qué planta se trata, suponemos que es alguna alucinógena. Nos piden licencia por enfermedad, otra cosa que no logramos entender. Estamos planeando degollarlos mientras duermen.

El alcoholismo ha dominado por completo la voluntad de nuestros cadetes, no sé si esto es consecuencia del estrés propio que genera nuestro adiestramiento o por la increíble sed que manifiestan tener. Una mañana encontramos un grupo de “amanecidos” mezclando Nitroglicerina con Fanta para su ingesta. Manías alcohólicas inverosímiles. La mensualidad que reciben por parte de nuestra organización, se esfuma en preservativos, vino y cigarrillos. Además hemos detectado un robo hormiga de nuestras películas de entretenimiento adulto. Al principio pensábamos que era para la venta, pero descubrimos que era para consumo personal ¡Kosofta!

Ante la impotencia generada por esta situación, nuestro psiquiatra se ha auto decapitado. La misión se ve comprometida sobremanera. Quedo a la espera de vuestras instrucciones.

 

Capitán Abdel Fattá

Catamarca

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 Nimruz – Afganistán, 5 de Mayo de 2012

 Capitán Abdel Fattá

Su Despacho

Han gastado tanto explosivo y opio que la misión se ha tornado inviable. Por favor póngase un chaleco y vuélese. ¡ES UNA ORDEN!

 Coronel Samad

 

MARIANO ARGERICH

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12 comentarios sobre “Extremistas

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